Para muchos cristianos en países como Nigeria, Burkina Faso o Mali, el sonido que esperan esta Navidad no es el de un villancico, sino el del silencio. El silencio de las armas.
Según el informe de Puertas Abiertas, la Navidad es una época de altísimo riesgo en el África Subsahariana. Los grupos extremistas suelen elegir estas fechas tan simbólicas para lanzar ataques contra iglesias y comunidades, buscando sembrar el terror cuando los creyentes están más reunidos que nunca.
Un deseo diferente
A diferencia de nuestras listas de regalos, el deseo de los cristianos africanos es simple pero profundo: poder congregarse sin miedo. "La Navidad es un momento de gran alegría, pero también de gran vulnerabilidad", explican los colaboradores de Puertas Abiertas en la región. Muchos pastores tienen que organizar sus servicios bajo vigilancia constante o en lugares ocultos para proteger a sus familias.
La resiliencia de la fe
A pesar de las amenazas, la fe en África no se apaga. Al contrario, es una de las más vibrantes del mundo. El reporte destaca cómo las comunidades, aun habiendo perdido seres queridos o sus propios hogares en ataques recientes, se preparan para cantar y celebrar. Para ellos, la Navidad no es un lujo decorativo; es la certeza de que Dios está con ellos en el sufrimiento.
¿Cómo podemos ayudar?
Puertas Abiertas hace un llamado a la Iglesia global a través de la campaña #LevantateAfrica. No piden solo recursos, piden nuestra intercesión. Esta Navidad, el reto es que cuando encendamos una vela o nos sentemos a cenar, tomemos un minuto para clamar por protección sobrenatural sobre estos países.
Que nuestra comodidad no nos haga olvidar su valentía. Esta noche, nuestra oración tiene el poder de fortalecer a quienes, al otro lado del mundo, están dispuestos a arriesgarlo todo por celebrar que el Salvador ha nacido.