¿Sabías que es imposible estar genuinamente agradecido y amargado al mismo tiempo? La gratitud es el antídoto contra la insatisfacción. A menudo nos enfocamos en lo que nos falta, en lo que salió mal o en lo que aún no tenemos.
Dios nos invita a cambiar la frecuencia. Dar gracias "en todo" no significa dar gracias por lo malo, sino dar gracias a pesar de lo malo, reconociendo que Dios sigue siendo bueno. La gratitud abre nuestros ojos a las bendiciones que a menudo pasamos por alto.
Oración: Señor, hoy elijo la gratitud. Gracias por la vida, por el techo sobre mi cabeza y por tu salvación. Ayúdame a ver las pequeñas bendiciones de este día y a no dar nada por sentado. Amén.
Tu reto de hoy: Escribe en tu teléfono o en un papel 3 cosas sencillas por las que estás agradecido hoy.