Estamos acostumbrados a ver a Nicki Minaj en videos musicales extravagantes o alfombras rojas, pero esta semana la artista nos mostró una faceta completamente distinta y valiente.
En un evento reciente en la sede de la ONU, Nicki subió al estrado, confesando estar "nerviosa", para prestar su voz a quienes no pueden gritar: los cristianos que sufren violencia extrema en Nigeria.
"La fe está bajo ataque"
Dejando de lado el espectáculo, la artista leyó un discurso poderoso. "Iglesias han sido quemadas, familias destrozadas y comunidades enteras viven constantemente con miedo, simplemente por cómo oran", declaró ante la audiencia.
Nicki enfatizó que este dolor no es exclusivo de una región, advirtiendo que "la fe está bajo ataque en demasiados lugares". Para ella, la libertad religiosa es tan vital como la música: "He visto cómo la gente cobra vida con una canción... La libertad religiosa significa que todos podemos cantar nuestra fe sin importar quiénes seamos".
Un testimonio desde las trincheras
Nicki no estuvo sola. En el mismo acto, el Reverendo Gabriel Makan, de Nigeria, compartió detalles desgarradores que confirmaron la denuncia de la cantante. "Tenemos fosas comunes literalmente en todas las comunidades", dijo el pastor, explicando que el objetivo de los ataques es "aplastar el cristianismo" en la región.
Un llamado a los "Barbz"
Lo más impactante fue ver a una superestrella mundial movilizando a su ejército de fans (los "Barbz") por una causa espiritual. Les dijo: "Ustedes son la luz de mi vida... pero esto trata de plantarse ante la injusticia". Prometió seguir usando su plataforma si alguien es perseguido por sus creencias.
Nicki Minaj ha dejado claro que su reciente acercamiento a Dios no es solo una emoción pasajera, sino un compromiso que la ha llevado a defender a la Iglesia perseguida en el escenario más importante del mundo.